Qué ver en el Yacimiento Arqueológico de Tiermes
La visita sigue un recorrido circular señalizado que empieza y termina en la ermita. Se puede hacer de forma autónoma y lleva entre 60 y 90 minutos, aunque si quieres disfrutarlo de verdad, calcula al menos dos horas. El terreno tiene desniveles, la roca puede ser resbaladiza y hay rincones que merecen pausa.
Esto es lo que te encontrarás:
La Muralla Romana
Antes incluso de llegar a la ermita, junto a la carretera de acceso, verás los restos de la muralla romana del siglo III d.C. Fue construida con sillares encajados sin argamasa y contaba con torreones de defensa. Sus muros eran notablemente gruesos, señal de que los tiempos ya no eran tranquilos: el Imperio empezaba a crujir y las ciudades del interior necesitaban protegerse. La muralla reutiliza materiales del entorno e integra la propia roca en el perímetro defensivo. Una capa más en la larga historia de este enclave.
La Ermita Románica de Nuestra Señora de Tiermes
Del siglo XII, con una galería porticada de gran belleza. Fue construida por el maestro Domingo Martín, el mismo que levantó la iglesia de San Pedro de Caracena, así que si visitas ambos lugares notarás el aire de familia. Fíjate bien en los capiteles y en la portada: motivos geométricos, figuras vegetales, animales fantásticos, escenas bélicas y pasajes bíblicos conviven en una decoración extraordinariamente rica para tratarse de una ermita rural.
El recorrido circular empieza y termina aquí. Es también el mejor símbolo de lo que es Tiermes: un lugar que nunca se abandonó del todo, que fue habitado, transformado y resignificado por comunidades muy distintas a lo largo de los siglos.
El Graderío Rupestre
Uno de los primeros espacios que aparecen en el recorrido y también uno de los más impactantes. Una serie de gradas con escalinata de acceso excavadas directamente en la ladera rocosa. No hay arcadas, ni fachada, ni mampostería: solo la roca vaciada y escalonada con precisión milimétrica.
¿Para qué servía exactamente? Aquí empieza el misterio. Pudo ser un teatro, un anfiteatro, un área de reuniones o un espacio sagrado. Nadie lo sabe con certeza. Lo que sí es evidente es que resume a la perfección la filosofía de Tiermes: el terreno no era un obstáculo, era la materia prima.
La Puerta del Sol
En uno de los extremos del graderío se abre la Puerta del Sol, uno de los tres accesos conocidos a la ciudad. Es un pasillo de 40 metros de largo y apenas 2,5 metros de ancho, excavado en la roca. A mitad del recorrido hubo una doble puerta de madera, ya desaparecida, de la que solo quedan los apoyos y los goznes tallados en la piedra.
Lo más llamativo está en el suelo: dos surcos paralelos perfectamente marcados, producidos por siglos de ruedas de carros desgastando la roca. Ver esas huellas produce una sensación extraña. Son el rastro físico, tangible, de miles de personas que pasaron por aquí hace dos mil años.
El Conjunto Rupestre del Sur o Casas de Taracena
Al otro lado del camino, un conjunto de viviendas rupestres que tuvieron su origen en época celtíbera y alcanzaron su máxima expresión bajo los romanos. La parte trasera fue excavada en la piedra; el exterior se ampliaba con muros de mampostería al estilo romano. Las casas tenían dos alturas de sótanos y dos pisos. Pueden identificarse hasta 11 habitaciones distribuidas en dos zonas separadas por una escalera bastante empinada.
En la parte superior del conjunto, unos restos de sillería aislados son todo lo que queda de las Termas o baños públicos. A la vista de lo que sobrevive, debieron de ser enormes.
La Casa de las Hornacinas
Dentro de este conjunto destaca esta vivienda con 4 alacenas excavadas en sus propias paredes y un hogar elevado con un pequeño canal para recoger las cenizas. Un detalle aparentemente menor que dice mucho: aquí no se improvisaba. Cada elemento tenía su función, su lugar, su lógica.
El Museo Monográfico de Tiermes: visítalo antes de entrar al yacimiento
Está situado en la carretera de acceso, antes de llegar al yacimiento. Nuestra recomendación es clara: para aquí primero. La diferencia entre visitar Tiermes con ese contexto previo y hacerlo sin él es enorme.
El museo recoge cerámicas domésticas, herramientas, elementos constructivos y objetos de la vida cotidiana de las distintas fases de la ciudad. Nada espectacular a primera vista, pero fundamental para entender lo que luego vas a ver en la roca. Después de pasar por aquí, empiezas a identificar estancias, funciones y recorridos que de otro modo pasarían desapercibidos.
Horarios del museo:
Verano (julio a septiembre): martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 h. Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 h.
Invierno (octubre a junio): martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 h. Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 h.
Lunes cerrado, excepto festivos y vísperas de festivos.
El yacimiento puede visitarse de forma gratuita y autónoma desde la salida hasta la puesta del sol. En verano se organizan visitas guiadas si reservas con antelación.
Consejos prácticos antes de ir
La visita es íntegramente al aire libre. Lleva calzado cerrado y con suela antideslizante: hay desniveles y la roca mojada resbala. En verano añade agua, gorra y protección solar, porque no hay sombra en gran parte del recorrido.
Calcula entre 2,5 y 3 horas en total si incluyes el museo. Con calma y paradas, puedes quedarte más.
Qué ver cerca de Tiermes
Ya que haces el viaje, aprovecha. El entorno tiene mucho que dar.
Caracena es la parada obligatoria. Está junto al cañón del río Caracena y tiene una de las iglesias románicas más importantes de Soria, la iglesia de San Pedro, construida por el mismo maestro que la ermita de Tiermes. Además cuenta con un castillo medieval imponente. Desde Caracena puedes hacer la ruta de casi 6 km hasta Valderromán o adentrarte en el cañón del río Caracena, una de las rutas senderistas más bonitas de toda la provincia y parte del GR-86 Sendero Ibérico Soriano.
Rello es un pequeño pueblo declarado Bien de Interés Cultural encaramado en lo alto de un cerro, con su muralla intacta abrazando un caserío de casas señoriales de piedra que te transportan directamente a la Edad Media.
San Esteban de Gormaz tiene uno de los conjuntos románicos más interesantes de Castilla, con las iglesias de San Miguel y Nuestra Señora del Rivero como joyas indiscutibles.
Berlanga de Duero, declarada Conjunto Histórico, guarda un castillo de origen islámico, varias puertas medievales y la Colegiata de Santa María del Mercado.














